No me ves pero estoy ahí, a tu lado. Soy invisible a tus ojos, pero no a los de los demás. Estás encantada conmigo, eres feliz, tú lo sabes. Vives por y para mi servicio. Eres esclava de todos tus actos.
¿Te acuerdas el día que jugamos a ser dominados? Tú estabas tan guapa y yo hecho un harapo. No sabías la suerte que tuviste al encontrarme. Me acuerdo perfectamente lo nerviosa que te pusiste. Con unas cuantas copas perdimos el miedo y empezamos a tontear. Por fin, acabé donde yo más quería, muy dentro de ti, sintiendo tu cuerpo dentro del mío. Una nube de colores te rodeaba, pasabas una noche inolvidable. Aquello fue el comienzo de nuestra tormentosa relación.
Al principio, nos veíamos cada fin de semana pero, poco a poco, quedábamos un rato cada día hasta que, un día, decidiste quedarte a mi lado. Tú no te dabas cuenta que te ibas alejando de tu vida. Tus amigos te decían que conmigo acabarías mal, mas no les querías hacer caso. Minuto a minuto, mi imagen era dueña de tus pensamientos y tu aspecto ya no era ni la sombra de antaño. Mírate, estás en los huesos, tu ropa de marca está sucia y hecha jirones, tu vicio acabó con tu prometedora carrera y esa vida perfecta quedó reducida a escombros.
Te veo desde la otra acera, estás sentada en el bordillo, rodeada de porquería, comiendo una manzana que has robado en una tienda, llevabas tiempo sin llevarte algo a la boca. Quieres dejarlo pero es más fuerte la ansiedad que el miedo que tienes por creerte que estás sola en el mundo. Tiemblas, tienes frío, el mono te está matando, necesitas tu chute diario pero no hay dinero. Acabas de caer redonda en la acera, una ambulancia te ha llevado al hospital. Al abrir los ojos te has dado cuenta de que no estás sola en el mundo. Tu familia está a tu lado. Dos lágrimas corren por tus mejillas, ya no tienes miedo. Vas a luchar contra mí. Te está costando horrores vencerme pero, al final, lo estás logrando. Has recuperado tu vida de antes, tus amigos y tu familia te ayudan bastante.
Ahora estás contemplando desde lo alto de un edificio el abismo que te separa del suelo. Sigo a tu lado. Te has girado, me has visto y me has mirado a los ojos. Los tuyos son dos bloques de hielo que me miran fijamente. Quien siente miedo ahora soy yo. No me voy a resistir ni opondré resistencia. Me he subido a la barandilla y tú me has empujado. El golpe contra el suelo ha sido mortal...
sábado 19 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Querida Martini Girl,
Tus palabras me han congratulado sobremanera, querida. Gracias por tu amabilidad. Espero que esta andadura que has iniciado en internet sea tan satisfactoria para ti como lo ha sido para mí. Brindo por ti, chin-chin.
Tuya desde hoy,
Pamela
Publicar un comentario en la entrada